La federación de partidos vascos EH Bildu es la principal fuerza política de la izquierda independentista vasca a día de hoy. El partido, dirigido por el guipuzcoano Arnaldo Otegi, lleva siendo acusado de organización terrorista desde su creación en 2012. Esto se debe a la relación del partido con la organización terrorista vasca ETA, Euskadi Ta Askatasuna, y su brazo político HB, Herri Batasuna. La pregunta que pretendo responder es: ¿Hay algo de verdad en estas acusaciones, y Bildu es realmente el sucesor de ETA?
Para comenzar, analicemos detenidamente las propuestas y medidas que Bildu defiende. Porque este partido tiene puestos de poder en numerosas alcaldías, además de 6 escaños en el Congreso de los Diputados, durante esta XV legislatura. El partido de Otegi podría catalogarse fácilmente como izquierda ecologista y nacionalista. En otras palabras, aboga por «un nuevo modelo económico, ecológico y social, de una redistribución justa de la riqueza y de lucha contra la exclusión social, que tenga en la mayoría social trabajadora su referente fundamental» además de la consolidación de la no violencia y la creación de un estado vasco.
Estas medidas recuerdan, en parte, a lo que defendía ETA. El problema es que, aunque el grupo terrorista haya sido disuelto, sigue presente explícitamente en Bildu. Esto es debido a que muchos miembros del partido, incluído Otegi, pertenecían a ETA. No solo esto, sino que también se han negado de forma unilateral a condenar su violencia. Además, el partido ha propuesto numerosas leyes para rebajar la condena de los presos etarras. Muchos de los cuales han cometido delitos de sangre.
Aún así, Bildu se ha esforzado mucho en normalizar su situación y distanciarse todo lo posible de HB. Bildu consiguió pasar de un espacio marcado por la ilegalidad de las anteriores organizaciones de la izquierda abertzale para pasar a participar con total normalidad en todo tipo de ayuntamientos, elecciones autonómicas e incluso generales. Asimismo, la independencia de Euskal Herria ha dejado de ser el eje principal de su discurso para pasar a centrarse más en cuestiones sociales, como la vivienda o los servicios públicos. Su estrecha relación con el PSOE también ha ayudado a la normalización del partido, convirtiéndose en un socio fundamental del gobierno de Pedro Sánchez. Presidente que necesitó los 6 votos de Bildu para su ajustada investidura en 2023.
Al mismo tiempo, al igual que el Partido Nacionalista Vasco, Bildu está pasando ahora por un cambio generacional. Este cambio tiene como objetivo apelar a los votantes jóvenes y es una tendencia clara en todo Euskadi. Ejemplos de esto han sido los dos candidatos a Lehendakari de estos partidos. Pello Otxandiano (EH Bildu), e Imanol Pradales (PNV), quienes tienen 43 y 51 respectivamente. Visto así no parecen muy jóvenes, pero cabe recalcar que ambos partidos se refieren a estos candidatos como darle voz a una nueva generación.
Para concluir, está claro que aunque Bildu tenga más bien poco que ver con ETA a día de hoy, sigue estando estrechamente vinculado. Que personas como Arnaldo Otegi sigan formando parte activa del proyecto solo daña su imagen y no lo deja transicionar a donde realmente quieren llegar: a ser un partido político nuevo, sin cadenas del pasado que no lo deje avanzar. Porque mientras siga habiendo etarras en Bildu, la izquierda vasca va a perder votos. Mientras sigan estando ahí, a los ojos de la gente Bildu va a seguir siendo HB.




