Volver de la escuela, meter el juego en la consola, sentarse frente al televisor y empezar a jugar. Una rutina que muchos niños tenían tan mecanizada como vestirse por las mañanas tiene los días contados. No se debe a que los videojuegos hayan perdido popularidad ni nada por el estilo, sino que este ritual ha sido alterado por una decisión casi unánime que todas las empresas de este popular entretenimiento han tomado: la aniquilación total de los juegos en formato físico.
Hasta hace no muchos años, un videojuego era un producto que había que entrar a una tienda a comprar, y que entraba fisicamente en casa. Las tiendas de videojuegos estaban permanentemente abarrotadas por fanáticos de todas las edades. Miles de copias se vendían cada día, cada caja con su disco, manual, portada… Comprar un juego implicaba ir a una tienda, lo que a menudo resultaba la parte más emocionante.
No obstante, desde la popularización de la distribución digital de estos productos de la mano de plataformas como la popularísima Steam, en 2003, comenzó la desmaterialización de los videojuegos. Marcas de consolas de renombre como Playstation o Nintendo se adaptaron rápidamente y crearon sus propias tiendas digitales. Esto ofrecía ventajas evidentes a los usuarios, como por ejemplo disponibilidad inmediata de los productos o más comodidad. Sin embargo, al adquirir un juego en formato digital aparece una diferencia fundamental: no compramos un objeto, sino una licencia temporal.
En otras palabras, antes comprabas un juego y podías hacer uso de él sin depender de nada más que la propia consola. Ahora, para usar un juego digital dependemos totalmente de servidores que posibilitan el disfrute del producto. No solo esto, sino que también ha habido multitud de casos de juegos que, por diversos motivos, han desaparecido sin dejar rastro de cualquier tipo de tienda digital, imposibilitando así su disfrute de cualquier manera. Este es el caso del famoso videojuego The Crew, lanzado por Ubisoft. El 31 de marzo de 2024 cerró permanentemente sus servidores, dejando a todos sus usuarios, que habían pagado para adquirirlo, sin la posibilidad de jugarlo. Por casos como este, es un hecho que los videojuegos han dejado de ser un producto para pasar a ser un servicio temporal.
Este debate ha recobrado fuerzas últimamente gracias al lanzamiento del tan esperado título de Rockstar, Grand Theft Auto VI. La nueva entrega de posiblemente la línea de videojuegos más popular del momento. Esto es así ya que la empresa ha anunciado que el juego saldrá a la venta solamente en formato digital, asestando un durísimo golpe a los partidarios del formato antiguo.
El futuro de los juegos es incierto, pero todo apunta a que, al igual que el cine, sufrirá una digitalización total progresivamente. El formato digital ha conseguido que tengamos todos los videojuegos a nuestro alcance sin levantarnos del sofá y, al mismo tiempo, que no tengamos videojuegos que realmente podamos considerar nuestros.




