“La bola negra” y la homosexualidad en el franquismo

La nueva película de Javier Ambrossi y Javier Calvo nos invita a reflexionar sobre lo poco o lo mucho que ha cambiado la visión sobre la homosexualidad.

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Teaser de "La Bola Negra"
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El pasado viernes 25 de septiembre se estrenó a nivel nacional la nueva película de los directores Javier Ambrossi y Javier Calvo, La bola negra. Esta película ha sido premiada en el Festival de Cannes con el premio a mejor dirección tras su presentación y recientemente ha ganado el premio del público en el Festival de Cine de San Sebastián (Zinemaldia) y en el Festival de Cine de Toronto (TIFF). Lo que llamó la atención de esta película además de la fotografía fue la historia que narra, o más bien, las historias que narra. 

La bola negra entrelaza la vida de tres hombres diferentes en tres épocas distintas de la historia de España. Al principio de la película se nos presenta a Sebastián, cuya historia está ambientada en el Santander de 1937. También está Carlos, que vive en Granada en 1932. Y finalmente nos presentan a Alberto, un historiador cuya historia está centrada en 2017. 

Lo que une a estos tres personajes al margen de la conexión que tienen con la obra de teatro inacabada de Lorca, La Bola Negra, de ahí el título de la película, es su homosexualidad. Sin embargo, hay un detalle que diferencia a Alberto de los otros dos personajes de la obra, y es el simple hecho de que en 2017 la homosexualidad estaba aceptada públicamente y ya no había necesidad de ocultarlo para evitar una paliza o que te mataran . 

Lo cual nos lleva a reflexionar sobre cómo era ser homosexual antes, o más específicamente, en el franquismo. El 4 de agosto de 1933 se creó la Ley de Vagos y Maleantes, ley aprobada por las Cortes de la Segunda República. Su objetivo era regular el tratamiento de vagabundos, proxenetas y personas sin hogar. El 15 de julio de 1954 el régimen de Franco modificó esta ley para incluir a los homosexuales, a los que denominó como invertidos, considerándolos sujetos peligrosos. Hubo detenciones y se crearon centros como la “Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía” en Fuerteventura. Estos “centros”  en realidad eran campos de concentración, donde los encerraban y los obligaban a hacer trabajos forzosos como picar piedra de sol a sol o levantar muros con la única finalidad de luego ser destruidos. 

En 1970 la Ley de Vagos y Maleantes fue derogada y sustituida por la Ley de Peligrosidad Social y Rehabilitación Social, muy similar a su antecesora, en esta incluso se incluían penas de cinco años en la cárcel o en manicomios. Se crearon centros de detención e incluso hubo reservados en las cárceles para presos homosexuales. En estos centros se intentaba cambiar la orientación sexual de los presos mediante terapias de aversión, donde se aplicaban descargas eléctricas, lobotomías y electroshocks. Se calcula que entre 4.000 y 5.000 homosexuales fueron encarcelados acusados de escándalo público y de constituir un peligro social.

El 26 de diciembre de 1978, ya en democracia, se reformó dicha ley para despenalizar la homosexualidad, entre otras cosas, y finalmente se derogó en 1995. 

En cuanto a las mujeres homosexuales, ellas estaban obligadas a quedarse en casa reprimidas y forzadas a vivir su amor en la clandestinidad. Se encontraban a escondidas y usaban palabras clave para identificarse entre ellas. Algunas se casaban con hombres y mantenían matrimonios falsos con ellos, otras entraban en conventos e incluso algunas llevaban una vida como «solteronas». Sin embargo, no hay que olvidar que muchas mujeres reprimidas por el armario en el que tenían que vivir acabaron suicidándose.

Por otro lado, las mujeres que eran identificadas como homosexuales eran recluidas en instituciones de salud mental o reformatorios, como los gestionados por el Patronato de Protección de la Mujer, donde eran maltratadas física y emocionalmente.

Entonces la pregunta es: ¿Por qué después de 51 años, en pleno siglo XXI, con una aceptación de los derechos humanos, sigue habiendo personas con la necesidad de ocultar quiénes son y a quienes aman por miedo a lo que les pueda pasar?

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